Divididos: 38 años de una identidad propia dentro del rock argentino
El 10 de junio de 1988, en el Rouge Pub de Flores, una nueva banda realizó su primera presentación en vivo. Aquella noche, Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Gustavo Collado interpretaron canciones propias junto a algunas composiciones de Sumo. Pocos podían imaginar que ese proyecto nacido apenas meses después de la muerte de Luca Prodan terminaría convirtiéndose en una de las agrupaciones más influyentes y perdurables de la historia del rock argentino. Treinta y ocho años después, Divididos continúa ocupando un lugar singular dentro de la música nacional.
La historia del grupo comenzó tras la disolución de Sumo, ocurrida a fines de 1987. Mientras algunos de sus integrantes tomaron caminos diferentes, Mollo y Arnedo decidieron continuar trabajando juntos. Primero bajo el nombre La División y luego como Divididos, comenzaron a desarrollar una propuesta que rápidamente dejó de ser vista como una continuación de su banda anterior para construir una personalidad propia.
Su debut discográfico llegó en 1989 con 40 Dibujos Ahí En El Piso. El álbum mostraba algunas conexiones con el legado de Sumo, pero también dejaba en evidencia la búsqueda de una identidad diferente. Temas como "Che, ¿qué esperás?" o "Haciendo cosas raras" anticipaban el camino que la banda desarrollaría durante los años siguientes.
El verdadero punto de inflexión llegaría con Acariciando Lo Áspero (1991), un disco que amplió considerablemente su alcance artístico. Allí aparecieron canciones como "El 38" y "Ala Delta", que con el tiempo se transformarían en piezas fundamentales de su repertorio. Sin embargo, sería La Era De La Boludez (1993) el trabajo que terminaría consolidando definitivamente a Divididos como una de las referencias centrales del rock argentino de los años noventa.Producido por Gustavo Santaolalla, aquel álbum reunió algunas de las composiciones más recordadas de su carrera, entre ellas "¿Qué Ves?" y la versión de "El Arriero", de Atahualpa Yupanqui. El éxito fue inmediato: la banda agotó múltiples presentaciones en Obras Sanitarias, alcanzó cifras de venta excepcionales para la época y logró ampliar su convocatoria sin modificar el perfil artístico que venía desarrollando.
Uno de los rasgos más distintivos de Divididos fue precisamente esa capacidad para incorporar elementos de la música popular argentina dentro de un formato de rock eléctrico. A lo largo de su trayectoria, la banda exploró influencias provenientes del folklore, la música andina y otras expresiones regionales, integrándolas de manera orgánica a su lenguaje sonoro. Esa búsqueda se profundizó en trabajos como Gol De Mujer (1998), Narigón Del Siglo (2000) y Vengo Del Placard De Otro (2002).
Durante esos años también se consolidó una de las formaciones más recordadas del grupo con la incorporación del baterista Jorge Araujo, quien participó en una etapa especialmente prolífica. Tras su salida, Catriel Ciavarella asumió el puesto en 2004, completando la alineación que continúa vigente hasta la actualidad junto a Mollo y Arnedo.
La publicación de Amapola Del '66 en 2010 marcó el regreso de la banda al estudio después de ocho años sin editar material nuevo. El álbum recibió una destacada recepción por parte de la crítica y obtuvo el Gardel de Oro en 2011, el máximo reconocimiento otorgado por la industria musical argentina. Aquel premio se sumó a otros reconocimientos obtenidos a lo largo de su carrera, incluyendo múltiples Premios Konex que distinguieron su aporte a la música popular del país.
Más allá de los galardones, la relevancia de Divididos se explica por su permanencia artística. A diferencia de muchas bandas de su generación, el trío logró atravesar distintas épocas manteniendo una identidad reconocible, sin depender de tendencias pasajeras ni de fórmulas repetidas. Su discografía refleja una evolución constante, mientras que sus conciertos continúan convocando a públicos de distintas edades.
Desde aquel primer show en Flores hasta los grandes escenarios que hoy forman parte habitual de su recorrido, Divididos construyó una trayectoria marcada por la búsqueda musical, la consistencia artística y una conexión singular con el público argentino. Treinta y ocho años después de su nacimiento, la banda sigue ocupando un espacio propio dentro de la historia del rock nacional.
1988 - 2026 | 38 años de Divididos
Una historia que comenzó después de Sumo, pero que hace décadas encontró su propio camino.
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